Reina mía, señora mía, al fin he escuchado la fuente
que llena mis sueños, y cuando ya las fuerzas de este
caballero errante parecian desfallecer en el campo de
batalla recibo tu frescura, inyectandome la lujuria
del amor eterno.

Es más, he viajado siglos en busca de la paz y la ternura
y solo he encontrado guerras, mi corazón franco estaba
predestinado a servirla y a amarla con la fidelidad que
ni la muerte sería capaz de quebrar este juramento.

Luna mía, dueña de mi, mis pasos van por las tierras
de Colombia y el saber la cercanía de mi ama me hace
sentir tu olor entre los cafetales.
Poesia tan hermosa aflora
de tus labios para alimento de este caminante de las
estrellas.

Reina mía, he nacido para amarte,
he nacido cuando te amé,
sueño con la piel tocarte,
con que juntos me repitas siempre....
...amor no dejes de abrazarme.
yo te amé, te amo y siempre te amaré….
Fernando G. de G.
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