Noche de Amor y Pasión
La luna gira en el cielo
sobre las tierras sin agua mientras el verano siembra rumores de tigre y llama. Por encima de los techos nervios de metal sonaban. Aire rizado venía con los balidos de lana. La tierra se ofrece llena de heridas cicatrizadas, o estremecida de agudos cauterios de luces blancas. Luna estaba soñando pájaros en su garganta, al son de panderos fríos y cítaras enlunadas. Su desnudo en el alero, agudo norte de palma, pide copos a su vientre y granizo a sus espaldas. Luna estaba cantando desnuda por la terraza. Alrededor de sus pies, cinco palomas heladas. Fernando, delgado y concreto, en la torre la miraba, llenas las ingles de espuma y oscilaciones la barba. Su desnudo iluminado se tendía en la terraza, con un rumor entre dientes de flecha recién clavada. Fernando estaba mirando la luna redonda y baja, y vio en la luna los pechos durísimos de su hermana. Fernando a las tres y media se tendió sobre la cama. Toda la alcoba sufría con sus ojos llenos de alas. La luz, maciza, sepulta pueblos en la arena parda, o descubre transitorio coral de rosas y dalias. Linfa de pozo oprimida brota silencio en las jarras. En el musgo de los troncos la cobra tendida canta. Fernando gime por la tela fresquísima de la cama. Yedra del escalofrío cubre su carne quemada. Luna entró silenciosa en la alcoba silenciada, color de vena y Danubio, turbia de huellas lejanas. Luna, bórrame los ojos con tu fija madrugada. Mis hilos de sangre tejen volantes sobre tu falda. Déjame tranquila, hermano. Son tus besos en mi espalda avispas y vientecillos en doble enjambre de flautas. Luna, en tus pechos altos hay dos peces que me llaman, y en las yemas de tus dedos rumor de rosa encerrada. Los cien caballos del rey en el patio relinchaban. Sol en cubos resistía la delgadez de la parra. Ya la coge del cabello, ya la camisa le rasga. Corales tibios dibujan arroyos en mapa. ¡Oh, qué gritos se sentían por encima de las casas! Qué espesura de puñales y túnicas desgarradas. Por las escaleras tristes esclavos suben y bajan. Embolos y muslos juegan bajo las nubes paradas. Alrededor de Luna gritan gitanas y otras recogen las gotas de su flor martirizada. Paños blancos enrojecen en las alcobas cerradas. Rumores de tibia aurora pámpanos y peces cambian. Amante enfurecido, Fernando huye con su jaca. hombres le dirigen flechas en los muros y atalayas. Y cuando los cuatro cascos eran cuatro resonancias, David con unas tijeras cortó las cuerdas del arpa.
Te Amo y te Deseo
erternidades
Fernando y Luna
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Tu y yo somos un solo corazón... un solo sentir, una sola piel... un único amor. Juntos siempre!
martes, 29 de julio de 2014
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